Argentina ya produce el 40% de su electricidad con renovables. Pero no tiene plan energético. ¿Cómo es eso posible?
Imaginate un auto de Fórmula 1 con el motor encendido, los neumáticos calentados, el piloto listo. Pero sin el box manager diciéndole por la radio qué estrategia seguir en la carrera. Eso es la transición energética argentina en 2026. El país tiene 7.843 MW de potencia renovable instalada — eólica y solar en su mayoría —, con proyecciones de inversión que superan los USD 4.500 millones en nueva capacidad para fin de año. Las renovables ya cubren el 40% de la demanda eléctrica nacional. Es un número impresionante. Y sin embargo, el gobierno de Javier Milei no tiene un plan energético formal en ejecución. La transición avanza, pero como un río sin cauce.
Desde su llegada al poder, Milei desactivó el Fondo para la Generación Distribuida de Energías Renovables (FODIS), eliminó los Certificados de Crédito Fiscal para usuarios que adoptaran renovables, y apostó por Vaca Muerta y la energía nuclear como ejes estratégicos. El presupuesto 2026 asigna solo el 4,4% del gasto nacional a energía, combustibles y minería, con prioridad a obras hidroeléctricas y nucleares por sobre las renovables no convencionales. La generación distribuida — la que conecta paneles solares de hogares e industrias directamente a la red — no tiene fondos asignados. Cero.
Pero acá viene la paradoja: el mercado privado está avanzando igual. El Mercado a Término (MATER), donde empresas compran energía limpia directamente a generadores, creció un 50,8% interanual. La Resolución SE N°400/2025 impulsa contratos bilaterales privados, reduciendo el rol del Estado como comprador principal. Las nuevas Resoluciones 34/2026 y 35/2026 de la Secretaría de Energía obligan a las grandes industrias a negociar su energía directamente en el mercado mayorista, empujándolas hacia contratos renovables. En la Patagonia hay parques eólicos con 185 MW en proceso de integración al sistema nacional. Y aun así, el cuello de botella que todo el sector señala es el mismo: la infraestructura de transmisión. No hay suficientes autopistas eléctricas para llevar la energía desde donde se produce hacia donde se consume.
USD 4.500 M en nuevas renovables para fin de 2026 — sin plan energético oficial
Fuente: Cámara Eólica Argentina / Energía Estratégica · feb. 2026
Primero: si sos gran usuario industrial, movete al MATER ahora — las Resoluciones 34 y 35/2026 ya te están empujando hacia el mercado mayorista, y los que lleguen primero a firmar contratos PPA de largo plazo con generadores renovables van a tener ventaja de precio.
Segundo: mapeá tu riesgo de transmisión — si tu planta está en una zona con restricciones de red, el contrato renovable puede ser papel mojado sin capacidad de despacho garantizada.
Tercero: aprovechá el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) para proyectos de generación o almacenamiento propios; los beneficios fiscales están ahí, independientemente del discurso oficial.
Alfonso Blanco, ex secretario de OLADE, lo dijo con claridad: sin planificación estatal y con un marco legal orientado a los fósiles, el libre mercado por sí solo no puede desarrollar las renovables a la escala y velocidad que se necesita. Argentina tiene el segundo mayor reservorio de litio del mundo, tiene viento patagónico que envidiaría cualquier país nórdico, tiene radiación solar en el NOA que deja chico al Sahara en algunas zonas. Tiene todo el hardware natural para ser una potencia renovable. Lo que le falta es el software institucional. Y mientras el Estado mira para otro lado, el mundo avanza. La pregunta incómoda es cuánto tiempo más puede durar esta transición accidental antes de que se convierta en una oportunidad perdida.
Fuentes: Energía Estratégica · feb. 2026; Climate Tracker LATAM · jun. 2025; El Estratégico · feb. 2026; CAMMESA / CADER 2025
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