El 75% de tus emisiones no está en tu empresa. Está en la de tu proveedor. Y ahora hay que contarlas.

Kevin Rabinovitch, vice presidente de sostenibilidad global de Mars, lo dijo sin pelos en la lengua en el GreenBiz26 de Phoenix, el 18 de febrero pasado: ellos calculan las emisiones del ciclo de vida completo de cada uno de sus productos. Materias primas, transporte, packaging, uso del producto, disposición final. Todo. Y cuando le preguntaron si eso no era demasiado, dijo algo que debería estar colgado en la pared de cada CFO del mundo: que no excluyen nada porque eso les permite tomar las decisiones correctas. Eso fue ante representantes de Meta, Patagonia y L’Oréal. Cuatro multinacionales. Cuatro formas distintas de enfrentar el mismo problema. Un denominador común: el Scope 3 ya no es opcional.

Las emisiones Scope 3 — las que están fuera del control directo de una empresa pero dentro de su cadena de valor — representan, según el MIT y McKinsey, entre el 70% y el 90% del total de emisiones corporativas. Dicho de otra forma: si una empresa solo mide Scope 1 y 2, está mirando la punta del iceberg y declarando que el Titanic está a salvo. El problema es que medirlas es extremadamente difícil. Requiere datos de proveedores, muchos de los cuales son PyMEs sin capacidad técnica para reportar. Un estudio del MIT de 2024 encontró que los cálculos actuales son inflexibles y propensos a errores, y que los datos de emisiones de terceros pueden distorsionar fuertemente los resultados si no se verifican.

¿Por qué importa ahora? Porque 2026 es el año en que varias regulaciones convergen. La CSRD exige datos de Scope 3 donde sean materiales — y en la mayoría de los sectores, lo son. California SB 253 pone a las empresas en el reloj: el primer año de datos de Scope 3 requeridos es 2026, con reporte obligatorio en 2027, y aplica a miles de empresas que operan en el estado, incluyendo muchas de fuera de EE.UU. El ciclo CDP 2026 ya comenzó a recolectar datos de 2025. Y los estándares ISSB se están convirtiendo en el default en mercados globales, incluyendo Brasil, Australia y Canadá.

70-90% del footprint corporativo está en Scope 3
Fuente: Carbon Trust / MIT Center for Transportation & Logistics, 2024

Como debemos actuar:

Primero: identificá los hotspots de tu cadena de suministro — en promedio, el 80% de las emisiones Scope 3 vienen del 20% de las compras. Empezá por ahí.

Segundo: empezá a pedir datos de emisiones a tus proveedores Tier 1 ahora mismo; los que esperan a 2027 para el reporte de California van a quedar ahogados en 2026.

Tercero: seguí el modelo Mars si tu escala lo permite: comprá energía renovable en nombre de tus proveedores para reducir su Scope 2 — lo que reduce tu Scope 3 — y documentalo de forma verificable.

Hay una paradoja que nadie quiere ver: la UE acaba de sacar al 85% de las empresas del alcance del CSRD — lo que teóricamente reduce la presión para reportar Scope 3. Pero las empresas que sí reportan bajo CSRD van a seguir pidiendo datos de Scope 3 a sus proveedores, aunque esos proveedores ya no estén obligados a dárselos. Lo que la regulación europea aflojó, la cadena de suministro lo va a exigir de todas formas. La pregunta no es si vas a tener que medir tus emisiones de cadena de valor. La pregunta es si lo vas a hacer antes o después de que tu cliente más grande te lo pida como condición para seguir siendo su proveedor.

Fuentes: ESG Dive / GreenBiz26 · 4 mar. 2026; MIT Sloan · dic. 2024; Supply Chain Dive · dic. 2025
Imagen: https://www.freepik.es/foto-gratis/naturaleza-muerta-representacion-cadena-suministro_33412493.htm Imagen de freepik

Todos los derechos reservados  |  Diseño: papryka.es