Argentina tiene el viento, tiene el sol, tiene el litio. Lo que no tiene son los cables para transportar todo eso.

El año pasado, las energías renovables cubrieron el 40,21% de la demanda eléctrica nacional argentina. De cada 10 MWh consumidos en el país, 4 vinieron de fuentes limpias. Es un número que merece un segundo de pausa. En 2017, esa cifra era marginal. Hoy, Argentina tiene más capacidad renovable instalada que varios países europeos con décadas de ventaja. Y sin embargo, el sector vive una paradoja que pocos están dispuestos a decir en voz alta: hay proyectos listos para construirse, hay inversores con el cheque firmado, y hay turbinas esperando ser instaladas. Pero no hay red eléctrica para llevar esa energía de donde se genera a donde se consume. El problema de Argentina no es la producción. Es la autopista.

El país alcanza actualmente 7.843 MW de potencia renovable instalada en el Mercado Eléctrico Mayorista. La matriz está dominada por 4.531 MW eólicos y 2.475 MW solares, con fuerte concentración en Patagonia y la provincia de Buenos Aires. A eso hay que sumarle más de 1.400 MW renovables en construcción o ingeniería avanzada, con proyecciones de inversión que superan los USD 4.500 millones en nueva capacidad para finales de 2026. Genneia, la empresa líder del sector, acaba de cerrar el primer tramo de un financiamiento de USD 185 millones con BID Invest, parte de un acuerdo ampliable a USD 320 millones e inauguró en febrero su Parque Solar Anchoris en Mendoza con una inversión de USD 160 millones y 180 MW de potencia. Coca-Cola Argentina ya compra energía renovable a Genneia. Rutini Wines también. El sector privado no está esperando al Estado para hacer la transición — la está liderando.

Argentina energía renovable

Pero acá viene el nudo. La falta de infraestructura de transmisión eléctrica limita la cantidad de nuevos parques que pueden conectarse a la red. El 2026 será un año de presión política para ampliar estas redes. En términos concretos: hay proyectos adjudicados con más de 2.300 MW pendientes de operación comercial porque no hay línea de alta tensión disponible para evacuar esa energía. Es como tener una autopista de 10 carriles que termina en un camino de tierra. Y mientras tanto, el sector también enfrenta incertidumbre sobre la prórroga de la Ley 27.191 de Fomento de las Energías Renovables, cuyos beneficios fiscales y arancelarios están en riesgo sin una renovación clara.

Hay 51 proyectos renovables por más de 2.300 MW adjudicados y pendientes de operación comercial por falta de capacidad en la red de transmisión. Son plantas construidas, o casi construidas, que no pueden vender su energía. El cuello de botella no es técnico ni económico. Es de infraestructura. (Fuente: Energía Estratégica / Resolución SE N°400/2025, feb. 2026)

Qué deben hacer las empresas argentinas en 2026:

Si sos una empresa industrial o agroexportadora, este es el momento de entrar al MATER — el Mercado a Término donde grandes usuarios contratan energía renovable directamente con los generadores. El MATER creció un 50,8% interanual y la tendencia para 2026 es la desregulación, con mayor flexibilidad para contratos directos entre privados. Es el camino más concreto para reducir la factura energética y, de paso, mejorar el perfil ESG ante clientes europeos que ya empiezan a pedir trazabilidad de emisiones en la cadena de valor. Segundo, si exportás a Europa, el CBAM que acaba de entrar en régimen definitivo va a pedirte que demuestres las emisiones de tu proceso productivo — y la energía que usás cuenta. Tener un contrato MATER con renovables no es solo ahorro: es defensa arancelaria. Tercero, monitoreá de cerca la discusión legislativa sobre la prórroga de la Ley 27.191 — de ella dependen los beneficios impositivos que hacen viables muchos proyectos.

Argentina tiene los recursos naturales para ser una potencia renovable regional. Patagonia tiene los vientos más consistentes del planeta. El noroeste tiene radiación solar de clase mundial. El litio del NOA podría alimentar el almacenamiento que el sistema necesita. Lo que falta no es voluntad empresarial ni tecnología — esas dos cosas ya están. Lo que falta es la decisión política de construir las líneas de transmisión que conecten donde sobra la energía con donde se la necesita. Esa decisión, en el modelo desregulado que impulsa el gobierno actual, tiene que venir también del sector privado. La pregunta es si llegarán a ponerse de acuerdo antes de que los inversores empiecen a mirar a Chile o Brasil.

Fuente: Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables (CEA) · Energía Estratégica, feb. 2026 · Genneia comunicado, marzo 2026 · Resolución SE N°400/2025
Imagnes: https://www.freepik.es/foto-gratis/ingenieros-ambientales-tiro-medio-trabajando-juntos_25125215.htm#fromView=search&page=1&position=10&uuid=8b36ac07-dba6-4078-8710-bdcc7675df83&query=argentina+renovable

 

Todos los derechos reservados  |  Diseño: papryka.es