El carbono ya no se mide en chimeneas. Se mide en camiones.
Un exportador de alimentos de Rosario me mostró hace poco una planilla que parecía inofensiva. Eran kilómetros recorridos por camiones. Nada extraordinario. Pero detrás de esos kilómetros estaba escondido el dato que hoy obsesiona a Europa, a los fondos de inversión y a las multinacionales: las emisiones de Alcance 3. Es decir, todo el carbono que una empresa genera sin emitirlo directamente. Transporte, proveedores, logística, distribución. Lo que antes era “problema de otro” hoy se está convirtiendo en el principal examen de competitividad para América Latina.
Durante años las compañías concentraron sus esfuerzos en reducir consumo energético o instalar paneles solares. Era visible. Era comunicable. Era relativamente sencillo. Pero ahora la conversación cambió. En muchos sectores, especialmente alimentos, agroindustria, retail y manufactura, más del 70% de la huella climática puede estar fuera de las operaciones propias y dentro de la cadena de valor. Ahí es donde aparece la logística. Y ahí es donde muchas empresas latinoamericanas todavía tienen enormes puntos ciegos.

La presión no viene únicamente de las regulaciones locales. Viene de los compradores internacionales. Un exportador argentino puede no estar obligado por ley nacional a reportar emisiones detalladas de transporte, pero si vende a una empresa europea o a una multinacional que reporta bajo estándares internacionales, tarde o temprano alguien le va a pedir esos datos. No porque sea ambientalismo romántico. Porque el carbono ya entró en la ecuación financiera.
En América Latina empiezan a aparecer iniciativas empresariales para digitalizar trazabilidad logística, medir emisiones de transporte y construir inventarios más precisos. Las grandes compañías avanzan. Las PyMEs, en muchos casos, todavía están tratando de entender qué información les van a pedir. El riesgo es quedar fuera de cadenas globales por no poder responder una pregunta aparentemente simple: “¿Cuánto carbono generó este producto antes de llegar hasta mí?”.
Hasta el 70% o más de la huella climática de muchas empresas puede estar en su cadena de valor y no en sus operaciones directas.
Qué deben hacer las empresas
Medir rutas y proveedores antes de fin de año. No hace falta esperar una ley para empezar.
Digitalizar datos logísticos. Sin trazabilidad no existe gestión climática creíble.
Involucrar compras y operaciones. El Alcance 3 no es un proyecto del área de sustentabilidad; es un proyecto del negocio.
Hay una imagen que no puedo sacarme de la cabeza. Durante décadas pensamos que el cambio climático viajaba en las chimeneas de las fábricas. Hoy también viaja en los camiones que cruzan continentes, en los barcos que conectan puertos y en cada proveedor que nadie estaba mirando. El próximo gran diferencial competitivo de América Latina podría no estar en producir más. Podría estar en demostrar, con datos, cómo produjo lo que vende.
Fuentes:
Reuters Sustainable Finance · mayo 2026 – EFRAG y documentación técnica ESRS 2025-2026 – Informes corporativos sobre Alcance 3 y cadenas de suministro internacionales 2025-2026
Imagen: <a href=»https://www.magnific.com/es/foto-gratis/camion-carga-carretera-forestal-mojada-velocidad-logistica-ruta_422787139.htm#fromView=search&page=1&position=27&uuid=457529dd-61ff-4011-a070-f0568c9b90c1&query=camiones+en+Argentina»>Imagen de pvproductions en Magnific</a>
